Sasha Sokol y su lucha contra la adicción y los trastornos alimenticios que marcaron su juventud
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Ciudad de Mexico, 03 de noviembre de 2026.- Sasha Sokol, una de las integrantes más reconocidas de Timbiriche, atravesó una etapa complicada durante su juventud marcada por problemas de adicción y trastornos alimenticios que afectaron su salud física y emocional, y que llegaron a requerir tratamiento especializado en Estados Unidos.
En octubre de 2026, las experiencias de Sasha volvieron a cobrar relevancia luego de que se recordaran en la serie de ViX los problemas de adicción que enfrentaron algunos integrantes de Timbiriche durante su juventud. La agrupación había comenzado como un proyecto musical infantil en 1982.
De acuerdo con los antecedentes, la cantante desarrolló una adicción a la cocaína que se prolongó durante cinco años. Reconoció públicamente este problema en 1994, después de permanecer alejada durante varios meses del medio artístico.
En una entrevista con el periodista Gustavo Adolfo Infante en 2013, la exintegrante de Timbiriche recordó que inicialmente creía que podía controlar la sustancia, pero después comprendió que su adicción había superado su capacidad para manejarla. El consumo estaba relacionado con inseguridades y con su miedo al rechazo.
En agosto de 1993, Sasha tomó la decisión de ingresar a un tratamiento médico en Estados Unidos, donde podía recibir atención sin la presión de ser reconocida públicamente. En una entrevista con LiberAddictus, publicada en abril de 1998, explicó que la rehabilitación le permitió comprender que necesitaba trabajar en aspectos más profundos de su vida, más allá de abandonar el consumo de drogas.
"En mi rehabilitación ha tenido más que ver el rehabilitarme como ser humano que mi adicción a la cocaína, porque creo que en mi caso la cocaína fue el síntoma, pero la enfermedad tenía que ver con muchas otras cosas", declaró entonces.
La cantante también enfrentó problemas alimenticios durante su juventud. Contó que comenzó a interesarse en el consumo de drogas porque descubrió que la cocaína le quitaba el hambre. Su preocupación por mantenerse delgada y las dificultades emocionales que atravesaba contribuyeron a que desarrollara una relación perjudicial con la comida.
Durante su participación en el programa Historias Engarzadas, Sasha relató cómo comenzó a experimentar con conductas alimentarias dañinas después de mudarse a Boston, donde extrañaba su vida en México y a Timbiriche.


