Retrasos administrativos en acuerdos individuales perjudican a guionistas en Hollywood pese al nuevo contrato de la WGA
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Los Angeles, 07 de mayo de 2026.- A pesar de que la Writers Guild of America (WGA) ha asegurado un acuerdo histórico de cuatro años con la Alliance of Motion Picture and Television Producers (AMPTP), persiste un retraso generalizado conocido como 'deal lethargy' entre el apretón de manos de un acuerdo verbal y el cierre formal del contrato, lo cual perjudica económicamente a los escritores.
George Heller describió la situación como "el escándalo silencioso de la letargo de los acuerdos: el retraso enloquecedor, costoso y que mata la creatividad entre el momento en que un escritor da la mano en una asignación y el momento en que un trato realmente se cierra y se documenta". Según Heller, "seis meses no es inusual. Ocho meses sucede regularmente. Un año completo no es inaudito para lo que equivale, en la mayoría de los casos, a una transacción de pintar por números que ambas partes han hecho docenas de veces antes".
Este retraso estructural cuesta a los escritores dinero real, drena el impulso creativo de los proyectos y produce peores películas y programas de televisión. El nuevo acuerdo de la WGA establece pisos de lo que ganan los escritores, pero no dice nada sobre cuándo se les paga. Como señaló Heller: "Están trabajando. Simplemente no están siendo compensados". Un escritor puede cerrar un trato verbalmente en enero y no recibir el primer cheque hasta septiembre, mientras se espera que trabaje en el proyecto sin compensación.
El salario mínimo de la WGA para un borrador y una versión en una película de alto presupuesto es de $145,469 bajo el nuevo acuerdo. Sin embargo, si un trato tarda doce meses en cerrarse, el escritor recibe el equivalente a aproximadamente $141,100 en términos reales, asumiendo una inflación modesta del 2 al 3% anual. Además, los escritores que ganan por encima de la escala mínima también ven erosionarse el valor real de sus tarifas negociadas.
La demora también genera inestabilidad laboral, pues el retraso en los acuerdos puede hacer que el ejecutivo que defendió un proyecto cambie de trabajo, dejando el proyecto como 'huérfano'. Antes de la huelga de 2023, agentes y ejecutivos cerraron acuerdos similares en días u horas cuando había un plazo límite con consecuencias reales.
Ante este escenario, se propone que la WGA negocie una 'provisión de reloj en marcha' que dé un plazo definido, por ejemplo 30 días, para llegar a un memorándum de acuerdo tras un apretón de manos verbal. También se sugiere un plazo máximo, como 60 días, para la finalización del contrato formal ('long-form'), con un proceso de arbitraje informal como respaldo.


